“El santuario de Lourdes es una burbuja en medio del mundo. Es alegría y esperanza. Es un remanso de paz donde se escucha el trino de los pájaros y las aguas fluviales, la vegetación es verde y huele a bosque y a hierba húmeda. Lourdes y su entorno son la sencillez de Bernadette y María: pequeñas, escondidas, puras y humildes”.