La sencillez, el silencio, el ambiente de recogimiento y los cantos meditativos propios de las oraciones al estilo Taizé caracterizaron la vigilia ‘Llum a la Nit’ organizada por Juniors M.D. el pasado jueves 26 de marzo en la iglesia de san Lorenzo de Valencia. El Movimiento planteó a Educadores y Educadoras, adolescentes de la etapa de Estilo de Vida y a todas las personas que quisieron acercarse a este templo situado en pleno centro de la ciudad, una hora de reflexión en torno a la Cuaresma.
“Quisimos aprovechar esta convocatoria, que siempre solemos celebrar al final de la Cuaresma, para hacer balance personal de este tiempo litúrgico, planteándoles textos con los que pudieran reflexionar sobre cómo quieren vivir la Semana Santa, que es la más importante del calendario cristiano”, explica el Secretario Diocesano de Formación y coordinación de la actividad, Pau Navarro.
«Quisimos aprovechar esta convocatoria, que siempre solemos celebrar al final de la Cuaresma, para hacer balance personal de este tiempo litúrgico»
El encuentro, ambientado por el Coro Diocesano con cantos repetitivos utilizados en las oraciones de Taizé, consistió en una adoración a la cruz; a la que se le añadió la realización de un gesto con el que se pretendía hacer partícipes a todas las personas asistentes de las plegarias dirigidas a Dios. Para ello, cada persona escribió en una tarjeta sus peticiones, preocupaciones o agradecimientos.
“Las pusimos en una cesta que dejamos junto a la cruz colocada en el centro del altar, con el objetivo de conceder a esos mensajes la importancia que tenían para cada uno. Y al acabar el encuentro, cada uno recogió aleatoriamente una de las tarjetas y se les invitó a aprovechar esta Semana Santa para rezar por su contenido, creando una cadena muy bonita de oración en la que estábamos todos involucrados”, comenta Pau Navarro.
Desde la Secretaría Diocesana de Formación agradecen la participación del centenar de jóvenes congregados en la iniciativa, “que se mostraron muy receptivos”; el esfuerzo del Coro Diocesano, “por aprenderse el repertorio en tan poco tiempo”; el apoyo logístico de la Oficina Diocesana, “que nos ayuda en todo lo que necesitamos”; y la disponibilidad de la parroquia san Lorenzo para la utilización de la iglesia, “donde siempre nos sentimos muy bien acogidos”.
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